Obispo de Nicaragua pide a los opositores «no ser flojos» ante el Gobierno de Ortega

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, en Managua (Nicaragua). EFE/Archivo

Managua, 23 abr (EFE).- El obispo auxiliar de la Diócesis de Managua, Silvio Báez, recomendó este martes a la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia «no ser flojos» en las negociaciones con el Gobierno de Daniel Ortega para superar la profunda crisis sociopolítica que afecta a Nicaragua.

«Yo lo que les he recomendado es: no rompan el diálogo, porque si no, les van a echar la culpa de que fueron ustedes los que no quisieron dialogar, pero tampoco deben ser flojos, deben exigirles, llegar y estar ahí, y hacer verdaderamente que escuchen la voluntad de la mayoría del pueblo de Nicaragua», dijo Báez, antes de partir a su nueva misión en el Vaticano.

Báez, un crítico de Ortega, recomendó firmeza a la oposición porque conoce, según dijo, lo que es estar en una mesa de negociaciones con el Gobierno, dado que fue uno de los miembros del Episcopado que medió entre la Alianza y los representantes de Ortega en el diálogo nacional de 2018.

«No es fácil estar en una mesa con una gente como la del Gobierno, que no tiene absolutamente ninguna voluntad de dialogar ni ceder nada, lo único que quieren es mantenerse en el poder indefinidamente», resaltó.

Este martes, representantes de la Alianza y el Gobierno sostendrán un encuentro para valorar un posible reinicio de las más recientes negociaciones, por petición del nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag, y el representante de la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos, Luis Ángel Rosadilla, quienes actuaron como «testigos y acompañantes».

El diálogo nacional que se dio entre mayo y julio pasados, fracasó cuando Ortega incumplió con 15 compromisos adquiridos, antes de abandonar el mismo, alegando ser víctima de un «golpe de Estado fallido», del que acusó al Episcopado, Báez incluido.

Posteriormente sostuvieron un proceso de negociaciones del 27 de febrero al 3 de abril, que resultó en la firma de acuerdos en dos grandes temas de un total de cuatro, y que según la oposición el Gobierno volvió a incumplir, frente a una Alianza que se limita a emitir comunicados en los que expone sus quejas, lo que le ha valido críticas en las calles.

«A la Alianza Cívica, le he recomendado que sea cercana al pueblo, que mantenga informada a la gente, porque es la mayor fuerza que tiene», dijo el obispo.

Báez dejó claro que «los miembros de la Alianza Cívica han sido ejemplares», y reiteró que «no es fácil».

La Alianza ha insistido en que es difícil avanzar en las negociaciones si el Gobierno no cumple con los dos compromisos adquiridos, como son la libertad definitiva a cientos de manifestantes presos, y el respeto por la Constitución de Nicaragua en lo referente a la libertad de expresión y prensa.

La crisis de Nicaragua, iniciada en abril de 2018, ha dejado 325 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), mientras que ONGs locales elevan la cifra a 568 y el Ejecutivo reconoce 199.

Adicionalmente se cuentan entre 779 y 809 «presos políticos», casi el doble de los que reconoce el Gobierno, que los identifica como «terroristas», «golpistas» o «delincuentes comunes».

La Organización de los Estados Americanos (OEA) tiene en proceso la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, por rompimiento del orden constitucional, que de ejecutarse suspendería a Nicaragua del organismo continental.

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Managua, 23 abr (EFE).- El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, partió este martes hacia el Vaticano para cumplir con el llamado del papa Francisco a quien, aseveró, dará su versión sobre la peor crisis sociopolítica de Nicaragua en décadas.

«Llevo a mi pueblo en el corazón, me duele irme, pero como hombre de iglesia, y como hombre de fe, quiero seguir los caminos de Dios a través de la mediación del papa Francisco», declaró Báez en el aeropuerto, mientras una filarmónica tocaba el tema «Amigo», del cantante brasileño Roberto Carlos.

Báez, cuya presencia en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino esta mañana acaparó la atención de los viajeros, afirmó que expondrá al papa su punto de vista sobre la crisis que ha dejado ha dejado cientos de muertos y decenas de miles de exiliados.

«Las veces que sea necesario que el papa Francisco me pida hablar con él, le daré mi visión de la realidad nacional, de la manera más objetiva posible, para que el papa esté informado de lo que ocurre en el país», dijo Báez, a periodistas, antes de partir.

El traslado hacia el Vaticano de Báez, un duro crítico del Gobierno y quien recientemente confirmó que fue objeto de un plan para asesinarlo, ha sido interpretado por la oposición como un «exilio forzado».

En su misión de 10 años en Nicaragua, Báez pasó de ser un «total desconocido» a uno de los personajes más influyentes, tanto por sus críticas al presidente Daniel Ortega como por arriesgar su vida en 2018 para salvar la de cientos de personas que lo llamaban a interceder ante la Policía para que evitar ataques armados contra manifestantes.

«El deseo mío para Nicaragua es que lleguemos un día a tener una sociedad fundada en la justicia social de la que brota la paz verdadera, en donde la pluralidad ideológica no sea un delito, sino una riqueza», afirmó el obispo.

«Donde todos sepamos poner las ideas y los bienes materiales de todos en común, sin egoísmo, por el bien del país, solamente así vamos a sacar a Nicaragua del subdesarrollo y hacer de nuestro país una gran nación, como debe ser», agregó Báez, en presencia de varios representantes de grupos empresariales que llegaron a despedirlo al aeropuerto.

En reiteradas ocasiones, Ortega llamó «golpista» a Báez y resto del Episcopado de Nicaragua, quienes en 2018 participaron como mediadores en un diálogo nacional para superar la crisis, que culminó en julio luego de que los religiosos fueron atacados por grupos oficialistas, y del abandono unilateral del presidente.

Nicaragua sufre una grave crisis que ha dejado 325 muertos desde abril de 2018, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque algunos grupos elevan a 568 las víctimas mortales, mientras que el Ejecutivo solo reconoce 199 y denuncia un intento de golpe de Estado.