El Jubileo del Aga Khan toma Lisboa

El Aga Khan, líder espiritual de los musulmanes ismaelitas, pronuncia su discurso ayer ante el Senado, durante su visita a Lisboa. EFE

Lisboa, 11 jul (EFE).- Príncipe sin reino, representante de Mahoma en la Tierra y líder espiritual para la comunidad musulmana ismaelita, Karim Aga Khan celebra en Lisboa su Jubileo de Diamante arropado por más de 45.000 fieles llegados de todo el mundo que han alterado la vida de la ciudad.

Exposiciones, conciertos, teatro, conferencias y hasta un festival de cine marcan un apretado programa que abarca toda la semana con la intervención de unos 700 artistas.

En la agenda del Jubileo de Karim Aga Khan no podían faltar recepciones con el presidente de Portugal, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, que le recibió con una guardia de honor, y con el primer ministro, António Costa, que le ofreció una cena en el palacio de Queluz.

La celebración del 60 aniversario de su entronización como 49 imán de los musulmanes ismaelitas incluye fiestas multitudinarias, como el concierto que reunió en la noche del martes a más de 10.000 fieles en el Altice Arena, el auditorio del Parque de las Naciones lisboeta, para escuchar a Cheb Khaled y Cuca Roseta.

El Jubileo ha tomado este moderno barrio de Lisboa y la junta municipal ha lamentado una “ocupación exagerada” del espacio público.

Mientras hoteles, tiendas de recuerdos y taxis se frotan las manos por la multitud de musulmanes -en su mayoría procedentes de India y Pakistán- que han inundado la ciudad con coloridos “saris” y velos, algunos restaurantes del recinto ferial se quejan de las restricciones que les han pedido en su oferta culinaria y de la caída de sus clientes habituales.

“Nos pidieron que limitásemos la carta, que no vendiéramos bebidas alcohólicas ni carne de cerdo y lo hicimos, pero los primeros días no ha ido muy bien”, lamentaba la responsable de un restaurante del Parque de las Naciones.

Aunque lejos del boato de las “mil y una noches”, la conmemoración quedará como un hecho “histórico” en la memoria de los fieles, que dejarán en la ciudad más de 200 millones de euros.

“Es muy emocionante estar aquí, es el representante de Mahoma. Nunca nos vamos a olvidar”, explicaba a Efe un padre de familia procedente de la India que llegó a Lisboa este fin de semana acompañado de su madre, su esposa y dos de sus hijos.

“Que sea posible celebrar esto en las condiciones actuales, tratándose de una comunidad minoritaria, que no siempre tuvo una historia positiva dentro del Islam, es motivo de felicidad. Es una ocasión única, un evento muy raro en la vida de los musulmanes ismaelitas”, apuntó el investigador británico Sadiq Habib al diario Expresso.

Con una fortuna que Forbes estimó en cerca de mil millones de dólares, el Aga Khan IV decidió en 2015 fijar en Lisboa la sede permanente del “Imamat Ismaili”, el “imanato”, y eligió un palacete de principios del siglo XX en el que invirtió doce millones de euros.

El acuerdo para instalarse en Portugal incluyó ventajas fiscales para el líder de esta rama minoritaria del islamismo que cuenta con unos 15 millones de seguidores en todo el mundo.

Nacido en Ginebra en 1936, Shah Karim al-Hussayni se formó en la universidad de Harvard y en el exclusivo Instituto Le Rosey, donde conoció al rey emérito español Juan Carlos I.

Durante décadas, fue un habitual de las revistas del corazón por sus romances y su vida de lujo, siguiendo la tradición familiar que hizo famosos a su abuelo, el Aga Khan III, y a su padre, Ali Khan, que estuvo casado con la actriz Rita Hayworth.

Por su mansión italiana de Porto Cervo pasaron reyes, magnates, actores y modelos, pero hoy, a los 82 años, se mantiene en un discreto segundo plano al frente de sus negocios y de la Red Aga Khan para el Desarrollo, que maneja cifras millonarias a través de organizaciones para la cooperación internacional.

“El Aga Khan es muy discreto, pero es también muy poderoso”, apuntó el antropólogo portugués José Pereira Bastos a Expresso.

“Hay mucho dinero en juego” y “reforzará la posición política y económica internacional de Portugal”, consideró el especialista, porque el Aga Khan “es una mezcla de rey, papa y Dios vivo”.

Mar Marín

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