El enviado de la ONU prosigue los contactos para lograr un comité constitucional para Siria

Representantes de varios países asisten a una reunión en la sede europea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ginebra, Suiza, hoy, 14 de septiembre de 2018. EFE

Ginebra, 14 sep (EFE).- El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, se reunió hoy en Ginebra con altos funcionarios de Estados Unidos, el Reino Unido, Arabia Saudí, Jordania, Alemania, Francia y Egipto para informarles sobre las discusiones que mantuvo con Irán, Rusia e Irán para crear un comité constitucional.

El mediador mantuvo el lunes encuentros separadamente con los enviados de Ankara, Moscú y Teherán, y el martes los reunió a todos en una misma sala.

Cuando convocó dichas reuniones, De Mistura explicó que informaría de las mismas personalmente a los representantes de Washington, Londres, Riad, Ammán, Berlín, París y El Cairo, y así lo hizo hoy.

No ha trascendido nada de ninguno de los encuentros, pero la oficina del mediador confirmó hoy que De Mistura informará el próximo martes al Consejo de Seguridad de la ONU sobre los mismos.

El diplomático italosueco ha explicado en varias ocasiones que la reforma de la Constitución o la elaboración de una nueva es muy importante y es clave esencial del proceso de paz porque atañe a aspectos clave como las elecciones.

El diálogo del lunes y el martes tuvo lugar tres días después de que los presidentes de Rusia, Irán y Turquía se reuniesen en Teherán para hablar de Siria y, especialmente, de la inminente gran ofensiva sirio-rusa a la provincia de Idleb, último reducto de la oposición y donde sobreviven 3 millones de personas, un 98,5 % de ellos civiles, y de éstos, un millón son niños y 1,4 millones personas desplazadas de sus hogares.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, pidió en esa cumbre un alto el fuego en Siria, solicitud que no fue atendida.

No obstante, el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, anunció hoy que Erdogan se reunirá de nuevo el próximo lunes con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para seguir negociando una solución al conflicto de Siria y la ofensiva en Idleb.

El régimen sirio de Bachar al Asad y sus aliados rusos quieren retomar el último bastión rebelde, mientras que la comunidad internacional teme otro baño de sangre, otra crisis humanitaria y un éxodo masivo de cientos de miles de personas que ya han sido desplazadas en diversas ocasiones.

Turquía, que comparte frontera con Idleb y que ha apoyado a los rebeldes durante años, se opone firmemente a la incursión.

La ONU avanza en los preparativos para el eventual desplazamiento de hasta 900.000 civiles de Idleb, 700.000 de los cuales se desplazarían aún más hacia el norte, a zonas bajo control rebelde y la frontera con Turquía; otros 100.000 saldrían de la provincia hacia áreas controladas por el Gobierno, y se desconoce qué ocurriría con el resto.

El secretario general adjunto de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Mark Lowcock, afirmó el lunes que la ofensiva a Idleb podría producir “la peor crisis humanitaria del siglo XXI”, tras comparar la eventual incursión con el tsunami de 2004 en el océano Índico y la hambruna de Somalia en 2011, que mataron, cada uno, “a más de un cuarto de millón de personas”.