China asegura haber llegado a «amplio consenso» tras visita de ONU a Xinjiang

Imagen del subsecretario de Estado de EE.UU., John Sullivan. EFE

Pekín, 16 jun (EFE).- El Gobierno chino aseguró hoy que ha alcanzado un «amplio consenso» en materia antiterrorista con la ONU tras el polémico viaje de un alto cargo de Naciones Unidas a la región noroccidental china de Xinjiang, donde se estima que viven confinados un millón de musulmanes uigures.

La visita a Xinjiang del jefe de la oficina antiterrorista de la ONU, Vladímir Voronkov, ha sido fuertemente criticada por el Gobierno estadounidense, que el viernes la calificó como «absolutamente inadecuada a la luz de la campaña de represión sin precedentes en Xinjiang contra los uigures, los de etnia kazaja, los kirguís y otros musulmanes».

Según informó hoy el Ministerio de Asuntos Exteriores chino en un escueto comunicado, Voronkov visitó Pekín y Xinjiang del 13 al 15 de junio y se reunió con altos diplomáticos del país asiático, entre ellos el viceministro de Exteriores, Le Yucheng.

De acuerdo con la información, «las dos partes mantuvieron un profundo intercambio de opiniones sobre la lucha contra el terrorismo y la cooperación antiterrorista entre China y las Naciones Unidas, y llegaron a un amplio consenso», sin dar detalles.

«China y el mundo deben unirse para luchar contra el terrorismo, y China apoya el trabajo de la oficina antiterrorista de las Naciones Unidas», agrega la nota.

Antes de la visita, el subsecretario de Estado de EE.UU., John Sullivan, telefoneó al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, para quejarse por el viaje dado que «Pekín sigue presentando su campaña contra los uigures y otros musulmanes como esfuerzos legítimos contra el terrorismo cuando no lo son», señaló el viernes la portavoz del Departamento de Estado.

También opinó que «el principal responsable de lucha contra el terrorismo en la ONU está poniendo en riesgo la reputación y credibilidad de la ONU en materia de antiterrorismo y derechos humanos al dar por válidos esos argumentos falsos» chinos.

El funcionario estadounidense subrayó que, en cambio, es necesario lograr «que los encargados de derechos humanos en la ONU tengan un acceso sin supervisión ni trabas a todos los campos y detenidos en Xinjiang».

Expertos, exiliados y organizaciones aseguran que en Xinjiang hay más de un millón de musulmanes de la etnia uigur encerrados en campos de adoctrinamiento, que el Gobierno chino define como «centros de reeducación».

En esa zona, las autoridades utilizan no solo la más avanzada tecnología de reconocimiento facial, sino también el análisis de datos personales para «vigilar y hacer seguimiento», según la organización defensora de derechos humanos Human Rights Watch.

La prensa tiene restringido el acceso a esa región noroccidental china, y Estados Unidos pidió en marzo que Pekín dejara visitar los «campos de reeducación» a responsables de Naciones Unidas como la alta comisionada de Derechos Humanos, Michelle Bachelet, o el relator de la ONU sobre libertad religiosa, Ahmed Shaheed.

Sin embargo, a Washington le ha molestado que sea el encargado de antiterrorismo de la ONU el que haya visitado la hermética región.