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Antonia, la guardiana del Amazonas que luchó contra el monstruo de Belo Monte

BRASIL MEDIO AMBIENTE | 10 de octubre de 2017

Foto de archivo de una protesta contra la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte en la región amazónica en junio de 2012, frente la sede de la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20, en Río de Janeiro (Brasil). EFE/Archivo

Sao Paulo, 10 oct (EFE).- En la región amazónica de Pará, la activista Antonia Melo da Silva lucha desde hace años contra un "monstruo" llamado Belo Monte, una inmensa hidroeléctrica que es sinónimo de "destrucción y muerte", según dijo la brasileña, galardonada hoy con el premio "Alexander Soros Foundation".

Desde hace más de dos décadas, Melo levanta su voz contra Belo Monte, la segunda mayor planta eléctrica de Brasil y "un modelo fallido" que ha llevado a la "destrucción del río Xingú y de sus pueblos tradicionales", denunció la activista en una entrevista a Efe.

Unas 40.000 personas han sido arrancadas de sus hogares en los últimos años presionados por el gigante hidroeléctrico, principalmente los vecinos de las comunidades tradicionales que viven a orillas del río y algunos indígenas, para quienes Melo pide una "reparación de los daños" causados.

La mayor líder popular del Xingú también fue expulsada de su hogar y como sus vecinos, tuvo que "empezar todo de nuevo".

"Belo Monte significa destrucción y muerte. Destruye el río Xingú y a los pueblos que viven de él. Los tira a la ciudad, fuera de su territorio, sin respeto, de una forma dictatorial. Las personas están vivas, pero enfermas, sin perspectiva de futuro. Supone la destrucción de su memoria, de su forma de vida", sostiene.

La activista es la fundadora del "Movimiento Xingu Vivo Para Sempre", un colectivo de organizaciones sociales y medioambientales de la región de Altamira, en el estado de Pará (norte), la principal impactada por la construcción de la hidroeléctrica.

En el papel desde 1975, Belo Monte comenzó a ser construida en 2011 sobre el río Xingú y está previsto que los trabajos solo concluyan en 2019, aunque la hidroeléctrica comenzó a operar comercialmente de forma parcial en 2016.

No obstante, la Justicia suspendió recientemente la licencia de instalación y, como consecuencia, paralizó las obras para que el consorcio Norte Energía revise el proyecto de reasentamiento urbano de los vecinos que fueron despojados de sus hogares.

Detrás de esa victoria se encuentra la lucha de Antonia, reconocida por la Fundación Alexander Soros por su activismo en la defensa del medio ambiente y de los derechos humanos.

"Antonia ha rechazado estar callada sobre la ineficacia de este proyecto, el cual continuará devastando de manera irreversible el Amazonas y la vida de las personas que confían en el río y la selva para sobrevivir en los próximos años", aseguró Alex Soros, fundador de la Fundación Alexander Soros, creada en 2012 para promover los derechos civiles, la justicia social y la educación.

Para Melo, madre de cinco hijos, el reconocimiento es fruto "de la gran alianza de los pueblos y de las comunidades que se unieron para luchar por el Xingú y por la vida de las personas del planeta".

"Luchamos para denunciar ese modelo de energía y pedimos responsabilidades. Ese modelo es un modelo fallido de destrucción", subrayó.

Además del impacto medioambiental, Belo Monte es investigada por la policía en el marco de una trama corrupta que supuestamente pagó sobornos a políticos a cambio del aval para la concesión de la hidroeléctrica.

"Hoy está claro que Belo Monte fue hecha para la corrupción, para grupos de políticos y empresas y para destruir sin responsabilidad. Belo Monte no es viable, no hay agua en el río para generar turbinas", agregó.

Las consecuencias de Belo Monte, sostiene Melo, son "enormes e irreversibles": las personas están enfermando, sobre todo las mujeres, las familias están descapitalizadas, el desempleo ha aumentado y la violencia extrema se ha apoderado de esta región amazónica.

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