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El papa Francisco regresó a Roma de su viaje al Santuario de Fátima

PAPA FÁTIMA | 13 de mayo de 2017

A bordo del avión papal, 13 may (EFE).- El papa Francisco regresó hoy a Roma de su viaje al santuario portugués de Fátima, donde participó en las celebraciones del centenario de las apariciones de la Virgen y canonizó a dos de los niños pastores que la vieron.

El vuelo de la compañía Alitalia aterrizó a las 19:21 hora italiana (17:21 GMT), con algo de retraso, en el aeropuerto romano de Ciampino.

Francisco hoy ofició la misa de canonización de los pastorcillos Jacinta y Francisco Marto, que vieron junto con su prima Lúcia a la Virgen, y ayer participó en el rezo del rosario.

Como es habitual, antes de regresar al Vaticano, acudirá a la basílica de Santa María la Mayor para llevar una ofrenda de flores a la Virgen y agradecerle el viaje.

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Francisco se despide de Fátima con un último recorrido en el "papamóvil"

Fátima (Portugal), 13 may (EFE).- El papa se despidió hoy de Fátima, tras almorzar con los obispos de Portugal, recorriendo un trayecto de 1,5 kilómetros en el "papamóvil" por la avenida principal de la localidad lusa, en el que ha sido su tercer baño de multitudes de la jornada.

Los aplausos y los vivas fueron la tónica general entre los numerosos peregrinos que, pese a la lluvia, se situaron a lo largo del recorrido para dar su último adiós al pontífice que, tras una breve ceremonia de despedida en la base aérea de Monte Real, emprenderá vuelo de regreso a Roma.

El acto más destacado de la segunda y última jornada de su visita a Portugal ha sido la multitudinaria misa que Francisco celebró en la explanada del santuario, donde, una vez concluida, a las 13.15 hora local (12.15 GMT) realizó otro recorrido por la explanada.

En total, dentro del recinto y en las calles aledañas, se dieron cita medio millón de personas de 55 nacionalidades.

Los pañuelos blancos, las banderas ondeando y las ovaciones marcaron el momento en el que abandonaba el santuario, tras la homilía en la que canonizó a dos de los tres niños pastores que hace cien años fueron testigos de las apariciones de la Virgen.

Tras el almuerzo celebrado en la Casa de Nuestra Señora do Carmo -donde también pasó la noche- y su último recorrido en "papamóvil", Francisco cambió de vehículo en la llamada "rotonda de los peregrinos" de Fátima.

Desde allí abandonó la localidad lusa pasadas las 14.30 hora local (13.30 GMT) en dirección a Monte Real, la base aérea a la que llegó hace apenas 24 horas.

El papa hizo santos a los pastorcillos y suplicó en Fátima "esperanza y paz"

Fátima (Portugal), 13 may (EFE).- El papa Francisco proclamó hoy santos en una ceremonia en Fátima a los dos hermanos pastorcillos, Jacinta y Francisco, que junto con su prima Lucía presenciaron las apariciones de la Virgen hace 100 años, y a ella suplicó "esperanza y paz para la humanidad".

Ante medio millón de personas que se congregaron en la explanada del santuario en una jornada soleada, Francisco presidió la misa para canonizar a los dos primeros niños, murieron con 9 y 10 años, que subieron a los altares de la Iglesia por un milagro y no al ser considerados "mártires".

En esta ceremonia de canonización, la primera que se celebra en Portugal, Francisco proclamó santos a los dos pastorcillos con la tradicional fórmula, pero esta vez de manera excepcional la leyó en portugués y no en latín.

Los cientos de miles de fieles que se congregaron hoy en la explanada recibieron esta proclamación con un fuerte aplauso.

Durante la procesión que abrió la ceremonia, las reliquias de Francisco y Jacinta, que murieron con 9 y 10 años, se colocaron junto al altar con la imagen de la Virgen.

El milagro por su intercesión que fue aprobado para poder ser santos es la curación de un niño brasileño, Luca Baptista, que sufrió una grave lesión cerebral al caer por una ventana en marzo de 2013, cuando tenía 5 años.

El niño, junto con su hermana y sus padres, João Baptista y Lucila Yuri, llevó las ofrendas en la misa y recibió un abrazo del pontífice.

De los nuevos santos, señaló que fue de Dios de dónde "recibían ellos la fuerza para superar las contrariedades y los sufrimientos".

Antes de celebrar la misa, Francisco había visitado las tumbas de Francisco y Jacinta, y de Sor Lucía, quien después transcribió los llamados tres secretos revelados por la Virgen hace cien años.

Pero su visita a Fátima, como había adelantado y repitió en la homilía, fue para suplicar a la Virgen que conceda la esperanza y la paz a toda la humanidad.

"Gracias por haberme acompañado. No podía dejar de venir aquí para venerar a la Virgen Madre, y para confiarle a sus hijos e hijas", afirmó.

Y agregó: "Bajo su manto, no se pierden; de sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan y que yo suplico para todos mis hermanos en el bautismo y en la humanidad, en particular para los enfermos y los discapacitados, los encarcelados y los desocupados, los pobres y los abandonados".

También exhortó a una "movilización general contra esa indiferencia que nos enfría el corazón y agrava nuestra miopía".

"No queremos ser una esperanza abortada. La vida sólo puede sobrevivir gracias a la generosidad de otra vida", subrayó.

Según Jorge Bergoglio, aunque "advirtiéndonos sobre el peligro del infierno al que nos lleva una vida -a menudo propuesta e impuesta- sin Dios y que profana a Dios", lo que hizo con sus apariciones la Virgen fue "recordarnos la Luz de Dios".

"Queridos Peregrinos, tenemos una Madre. Aferrándonos a ella como hijos, vivamos de la esperanza que se apoya en Jesús", agregó.

El papa pidió a los católicos que descubran "de nuevo el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, pobre de medios y rica de amor".

A la misa acudieron además de las autoridades portuguesas, los Jefes de Estado de Paraguay, Horacio Cartes, y de Santo Tomé y Príncipe, Evaristo do Espírito Santo Carvalho.

Al concluir la ceremonia, Francisco leyó un mensaje a los enfermos en el que les dijo que son "un tesoro valioso para la Iglesia".

De esta manera, el papa argentino concluyó su visita de 24 horas a Fátima, y tras almorzar con los obispos en la Casa de Nuestra Señora del Carmen, donde se alojaba, regresará a Roma.

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