980x200

FMI: Riesgos de volatilidad si EE.UU. no avanza sus promesas de reforma fiscal

FMI FINANZAS | 19 de abril de 2017

Washington, 19 abr (EFE).- El auge en los mercados en EE.UU. se debe a una anticipación del estímulo fiscal prometido por el presidente Donald Trump, por lo que la "volatilidad financiera podría dispararse" si se estancan, a lo que se suma la peligrosa combinación de tensiones políticas y alto endeudamiento en Europa, advirtió hoy el FMI.

En la rueda de prensa de presentación del informe de "Estabilidad Financiera Global" del Fondo Monetario Internacional (FMI), el director del Departamento de Asuntos Monetarios de la institución, Tobias Adrian, advirtió con diplomacia de que la confianza de los mercados "está basada en una visión benigna" de la situación.

Los mercados financieros crecieron de manera sostenida desde la victoria de Trump en las elecciones de noviembre, y la bolsa de Wall Street registró récords históricos en marzo, que han comenzado a remitir ligeramente.

Adrian explicó, en concreto, los riesgos que para las empresas con altos niveles de deuda en EE.UU. conlleva una posible aceleración en el ritmo de ajuste monetario por parte de la Reserva Federal (Fed), que mantiene los tipos de interés en el rango de entre 0,75 % y 1 % tras la subida de marzo.

"La estructura de los balances de las compañías estadounidenses se está deteriorando", indicó el FMI, por lo que instó a las autoridades "a supervisar más de cerca el aumento en el apalancamiento y el empeoramiento de la calidad del crédito".

Para el Fondo, es clave que se difumine la incertidumbre sobre política fiscal en Estados Unidos.

Pese a las promesas de Trump de apostar por un enorme plan de estímulo a través de una multimillonaria inversión en infraestructura y recortes de impuestos, la realidad es que estas propuestas no se han concretado y esta semana el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, reconoció que podrían retrasarse.

"En Estados Unidos, si las reformas tributarias y la desregulación anunciadas generan trayectorias de crecimiento y de deuda menos favorables de lo esperado, las primas por riesgo y la volatilidad podrían dispararse", subrayó el reporte.

También comentó otra de las propuestas estrella del presidente Trump, la marcha atrás en la regulación financiera adoptada tras la crisis financiera de 2008, conocida como Ley Dodd-Frank y aprobada por su predecesor, Barack Obama, que aumenta la supervisión y exige más fortaleza de capital a las entidades, como un freno a la expansión económica.

"Aunque hay espacio para afinar algunas de las normas existentes, las autoridades deberían evitar una disolución integral en el importante progreso realizado para fortalecer la resistencia del sistema financiero", advirtió el Fondo.

Los analistas consideran que esta vuelta a la liberalización financiera puede incentivar el regreso a una mayor toma de riesgos y contribuir a una nueva burbuja financiera.

Al otro lado del Atlántico, el organismo dirigido por Christine Lagarde también considera que hay notables riesgos latentes.

En particular, apuntó que en Europa "las tensiones políticas, sumadas a la falta de avance de los esfuerzos por corregir los problemas estructurales de los sistemas bancarios y a los elevados niveles de endeudamiento, podrían reavivar las inquietudes en torno a la estabilidad financiera".

Por último, el panorama en China arroja también sombras sobre su estabilidad financiera debido "a la rápida y continuada alza en el crédito" como motor de crecimiento económico del gigante asiático.

Algo que se ve agravado por tratarse de "un sistema financiero cada vez más grande, opaco e interconectado".

El informe fue presentado en el segundo día de la asamblea de primavera del FMI y el Banco Mundial, en la que se han revisado al alza las previsiones de crecimiento global al 3,5 % en 2017 a la vez que se ha alertado sobre el peligroso auge del proteccionismo y el aislacionismo económico en economías avanzadas.

Contenido relacionado

Tensión ante primer cara a cara entre el FMI y el nuevo Gobierno de EE.UU.

Washington, 19 abr (EFE).- Cuando se celebró la pasada reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI), en octubre pasado, la Presidencia estadounidense de Donald Trump solo era una hipótesis. Seis meses después, es una realidad que genera preocupación global por su defensa del proteccionismo y críticas al multilateralismo.

Esta semana, durante la asamblea de primavera del FMI y el Banco Mundial en sus sedes del centro Washington, a apenas cuatro manzanas de la Casa Blanca, tendrá lugar el primer encuentro formal entre la institución encargada de velar por la estabilidad económica global y el nuevo Gobierno de la principal economía del planeta.

Por ahora, Trump se ha limitado a insistir en su agenda de "Estados Unidos primero", y ha mantenido una cordial distancia con el Fondo, organismo del que es el principal accionista y único de los 189 países miembros con capacidad de veto.

Sin embargo, en los últimos días, y pese al diplomático ambiente del inicio de las reuniones antes de la llegada de los ministros y banqueros centrales internacionales a partir de mañana jueves, ya han saltado las primeras fricciones.

La directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, insistió la pasada semana en Bruselas en identificar "el proteccionismo como una clara amenaza" y advirtió contra "las heridas auto-infligidas" a las que lleva.

Lagarde es muy cauta a la hora de evitar mencionar explícitamente a Trump, pero el mensaje no arroja dudas sobre el destinatario.

Esta semana, el secretario de Comercio de EE.UU., Wilbur Ross, agarró el guante y calificó de "estupidez" las acusaciones del viraje de su país hacia el "proteccionismo".

"Ellos (Europa, Japón y China) hablan de libre comercio, pero de hecho practican el proteccionismo. Y cada vez que hacemos algo para defendernos, incluso contra las pocas obligaciones que tienen, lo llaman proteccionismo. Es una estupidez", dijo Ross en una entrevista con el diario Financial Times el martes.

En el seno del Fondo no se oculta la inquietud acerca del cambio de rumbo por parte de Washington, tras haber sido la punta de lanza de la defensa del libre comercio y la globalización en las últimas décadas.

En su anteproyecto presupuestario, Trump ha planteado recortes a las aportaciones al Banco Mundial y adelantado su intención de no aumentar los fondos para instituciones multilaterales.

Por su parte, el FMI elevó esta semana las previsiones de crecimiento para EE.UU. a un 2,3 % este año y 2,5 % el próximo, pero a la vez alertó del peligro del auge de aislacionismo para el orden económico global y advirtió que el alza en la confianza de los mercados financieros estadounidenses no está respaldada por los datos.

El representante estadounidense en el encuentro que reúne a los líderes económicos globales será el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, con experiencia en Wall Street y considerado como un moderado en el brazo económico del Gobierno de Trump.

Por ello, las delegaciones participantes se muestran expectantes ante el rostro que exhibirá Washington en el encuentro.

"La mayoría de la gente vendrá aquí para tratar de tener una idea de qué plantea Trump. Pero la mayoría francamente se marcharán disgustados, ya que Trump gobierna día a día sin una estrategia real o núcleo ideológico", señaló a Efe Jacob Kirkegaard, investigador del centro de estudios Peterson Institute for International Economics.

Ante la reciente suavización de las posiciones por parte de Washington, Kirkegaard reconoció que "aunque ahora parece menos probable que el gobierno estadounidense lleve adelante políticas salvajemente proteccionistas o de confrontación, el rumbo sigue pareciendo esencialmente nebuloso".

Aunque Trump ha retirado a EE.UU. del Acuerdo Transpacífico (TPP), sus planes de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con México y Canadá parecen haberse suavizado y la amenaza de designar a China como manipulador de divisa no se ha materializado.

Estas novedades parecen dar la razón a los analistas que apuntaban que el pragmatismo se acabaría imponiendo a la beligerancia en la Casa Blanca.

Un buen indicador de donde se encuentra ahora exactamente el gobierno estadounidense será la conversación pública prevista para el sábado al cierre de la asamblea del FMI entre Lagarde y Mnuchin.

USA News